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El Cerro Quemao y El Monte de Juviles

La memoria de un incendio para que no vuelva a ocurrir

Hay lugares cuyo nombre cuenta una historia. En Juviles tenemos uno que debería hacernos reflexionar cada vez que pasamos junto a él: me refiero al Cerro Quemao.

Hoy, desde la carretera de la Alpujarra que atraviesa Juviles, contemplamos sus laderas desnudas, cubiertas de matorral y vegetación baja, de bolinas y aulagas que hace años servían para prender la lumbre de las chimeneas. Pero desde que se introdujo el butano, ya nadie las arranca y crecen y crecen, acumulando combustible vegetal y aumentando el riesgo de que una cerilla, una colilla o cualquier otra causa pueda desencadenar un incendio de consecuencias catastróficas como el que en su tiempo asoló este paraje.

Cuesta imaginar que aquel cerro estuviera en otro tiempo poblado de árboles. Que los hubo lo demuestra el encinar que aún queda hoy al norte del Cerro Quemao, en lo que llamamos Los Collaos, un pequeño bosque que parece haberse empeñado en conservar la memoria de lo que allí pasó.

Quizá deberíamos detenernos alguna vez a contemplarlo.

Enfrente del Cerro Quemao y al sur de la carretera tenemos hoy otro cerro, El Cerrajón, que también está bastante pelado de vegetación y siempre lo hemos conocido así. Hace unos cuantos años, no recuerdo si cinco o seis, se produjo también un incendio que afectó a su cara este, precisamente en la zona donde de un tiempo a esta parte estaba creciendo otro prometedor bosque de encinas.

Porque los pueblos también tienen memoria, aunque a veces sus habitantes la vayamos perdiendo. El incendio del Cerro Quemao pertenece ya a un pasado que muchos no conocimos y que las personas mayores del lugar apenas recuerdan. Pero su paisaje permanece. Y ese paisaje puede servirnos para imaginar lo que sucedería si algún día otro gran incendio alcanzara El Monte de Juviles.

Y aquí comienza nuestra preocupación.

Quien recorra hoy la carretera hacia Los Béchules y mire El Monte encontrará una imagen muy diferente. Un bosque denso, verde, hermoso, lleno de encinas y de vegetación. Un patrimonio natural que forma parte del paisaje de Juviles y que hemos recibido de quienes nos precedieron.

El Cerro Quemao nos muestra lo que el fuego puede destruir. El Monte nos muestra lo que todavía podemos proteger.

No se trata de anunciar una desgracia ni de pensar que necesariamente tiene que ocurrir. Se trata precisamente de lo contrario: de preguntarnos si podemos hacer algo antes de que ocurra.

Y creo que sí.

Una carretera puede ser también una defensa

La carretera que atraviesa este espacio, hasta la Cruz de Bérchules, tiene una característica que deberíamos aprovechar: constituye una línea que separa el monte y que, convenientemente acondicionada, puede convertirse también en una línea de defensa frente a un posible incendio.

Lo que proponemos, por tanto, es sencillo: que las administraciones competentes estudien y ejecuten, con el criterio de los técnicos y dentro de la normativa del Parque Nacional, una franja de seguridad a ambos lados de la carretera que atraviesa El Monte de Juviles, eliminando la vegetación que pueda favorecer la propagación de un incendio.

No se trata de eliminar el bosque ni de alterar innecesariamente el paisaje. Se trata de actuar sobre la vegetación más fácilmente combustible que pueda encontrarse junto a la carretera: matorral, ramas secas, restos vegetales y aquella vegetación que, convenientemente estudiada por los especialistas, deba ser retirada.

La prevención no tiene la espectacularidad de un helicóptero descargando agua sobre las llamas. No ocupa las primeras páginas de los periódicos. Nadie aplaude una limpieza del monte cuando no ha sucedido ninguna desgracia.

Pero ahí está precisamente su valor.

La mejor prevención es aquella que consigue que el incendio no llegue a producirse o que, si se produce, encuentre más dificultades para avanzar.

¿Tenemos que esperar a que ocurra?

Esta es quizá la pregunta que deberíamos hacernos todos.

¿Tenemos que esperar a que un incendio vuelva a convertir El Monte en otro Cerro Quemao para lamentarnos después?

Creo que no.

Tenemos delante el ejemplo de lo que ocurrió en el pasado y tenemos también delante un bosque que merece ser conservado. Entre una cosa y otra solo hay una diferencia: ahora tenemos la posibilidad de actuar antes de que ocurra.

No sabemos si algún día un incendio llegará a El Monte. Ojalá nunca ocurra. Pero precisamente porque no lo sabemos, la prevención adquiere todo su sentido.

Limpiar una franja junto a la carretera no garantiza que un incendio nunca pueda producirse. Ninguna medida puede ofrecer esa garantía. Pero sí puede contribuir a dificultar su propagación y a mejorar las condiciones para combatirlo.

Y si dentro de veinte, treinta o cincuenta años nuestros hijos y nuestros nietos continúan recorriendo esta carretera y contemplando el mismo bosque verde que vemos hoy, nadie recordará aquella franja de terreno que se limpió junto a la carretera.

Y será una magnífica señal.

Porque habremos hecho algo que casi nunca aparece en las noticias: habremos evitado una desgracia.

El monte no necesita que lo lamentemos; necesita que lo cuidemos

Juviles es un pueblo pequeño. Precisamente por eso conocemos mejor que nadie el valor de aquello que nos rodea.

No podemos permitir que la memoria del Cerro Quemao se pierda completamente. No para vivir con miedo, sino para aprender de ella.

Quizá ese pequeño encinar que permanece junto al Cerro Quemao, en Los Collaos, sea una especie de mensaje dejado por la naturaleza. Un grupo de árboles que nos dice que allí hubo un bosque y que nos recuerda, muchos años después, lo que un incendio puede llevarse en unas horas.

Ahora tenemos delante otro bosque.

El Monte.

Y todavía estamos a tiempo.

Por eso sería bueno que las administraciones competentes estudiaran seriamente la posibilidad de crear y mantener esa franja de seguridad a ambos lados de la carretera. No mañana, cuando las llamas puedan obligarnos a actuar deprisa. Ahora, cuando todavía podemos hacerlo tranquilamente, con criterios técnicos y sin que exista ninguna emergencia.

Y no estamos planteando algo extraordinario. A pocos kilómetros de Juviles, en el llamado Monte de Busquístar, ya se ha realizado una actuación de desbroce a ambos lados de la carretera.

¿Por qué no estudiar una actuación semejante en El Monte de Juviles, adaptada naturalmente a sus características y a las indicaciones de los técnicos?

Porque prevenir un incendio no significa desconfiar de la naturaleza.

Significa quererla lo suficiente como para protegerla.

Dos vídeos para conocer el recorrido

Por último, y para quien quiera complementar o ampliar esta crónica, diré que he editado dos vídeos en YouTube, filmados desde mi coche en un sentido y otro de la carretera de Juviles para documentar este trabajo. La piloto del coche mientras yo filmaba era mi hermana Marti Ortega.

Un paseo por carretera desde la Cruz de Bérchules al cementerio de Juviles. Toma uno

Un paseo en coche por carretera, desde la Fuente Solís de Juviles a la Cruz de Bérchules. Toma dos


Federico Ortega, con la colaboración de ChatGPT
Alhaurín de la Torre (Málaga), agosto de 2026.


 

Alojado por ACC S.L. Federico Ortega